Estabamos en clase; entró un grupo de militantes del MAS a hablarnos de la proscripción que significa para ellos las elecciones Primarias Obligatorias del domingo 14 de agosto, yo en lo particular venía cansado de esos argumentos; en otra materia, el día anterior, militantes del Partido Obrero esgrimieron lo mismo. Se ve que mi cansancio no era el único: varios compañeros salieron a rebatir esa falacia; hablar de proscripción con esa ligereza es, paradojicamente, bastante pesado o a lo sumo acusa un desconocimiento de la historia imperdonable en un partido y/o militantes que pugnan y aspiran por hacerse con el poder. Proscripto estuvo el peronismo después del 55, cuyos militantes no solo no podían presentar listas sino que no podían nombrar a Perón, su lider, con el riesgo real de carcel y la vida en algunos casos. En fin, los argumentos que esgrimieron mis compañeros de ese teórico para refutar a los del MAS eran irónicos y lógicos: "es como que te ganen 5 a 0 y le eches la culpa al rival", "si no conseguiste el 1,5 por ciento del padrón en 30 años me parece que la culpa es de ustedes, hay algo que están haciendo mal", "¿pretenden ser gobierno, representar voluntades con menos de 400000 votos? es la Nación, no una fotocopiadora", etc. Una de las militantes, roja de bronca, embrollada en la discusión y avasallada ya por los argumentos, intentaba defensas: "yo no puedo elegir a mi candidato a presidente en octubre, no me dejan, estamos apoyando a otro candidato porque no me dejan elegir al mío, me parece que eso es un derecho inalienable de la democracia". Que curioso, los partidos que buscan como objetivo máximo destruir el sistema, exigen y claman por una manera de entender la democracia muy liberal, pero ni siquiera liberal "alla Locke", sino un liberlismo naif, pre-alfonsinista diría, entendiendo el cuarto oscuro como un kiosko donde uno compra lo que quiere y se va tranquilo para su casa pensando "ahh la democracia". La ceguera es tal que no ven o quieren ver que, justamente en ese "estamos apoyando a otro candidato para presidente" está el quid de la cuestión que los puede llevar a ser una opción de poder en algún momento. Esto es, la primaria OBLIGA a los pretendientes a llegar a la elección general, a generar consensos, unirse con partidos afines, trabajar en el barro del día a dia, limar asperezas, dejar egos de lado, tragar sapos y contradicciones, elaborar un plan mínimo y uno máximo, salir de la facultad, afiliar, etc. En suma, obliga a SER una opción REAL de poder y de representar voluntades en el PUEBLO o a morir en el limbo de los suspiros (¿novenos circulo del Infierno?).
La Primaria Obligatoria les da la chance de que de acá a un tiempo puedan ser opción fuerte y palpable; en cambio, el liberalismo de TeleFé que ellos piden era una chanza, aparenta democracia griega pero los deja muertos para el PODER, no los compele a dejar de lado el mal que aqueja a todo Marxista que se precie: su egocentrismo. ¿Un consejo para militantes maximalistas angustiados e indignados? cambien la filmoteca; vayan al puesto del que vende DVDs grabados y compren la serie completa de "El Padrino"; tendrán ahí un manual más preciso que los apuntes de "Historia Social General "C" acerca de los pasos a seguir. Recuerden: estamos hablando de PODER, no de fotocopiadoras ni de centros de estudiantes.
viernes, 12 de agosto de 2011
Conspiremos.
Conspiremos,
a capucha,
en una esquina,
con faroles
mínimos.
Disfrazemos
intenciones
con sonrisas,
objetivos
ocultos.
Para el alba,
hecha esté
la revolución,
y mi cama.
O en la tarde,
mas tardar,
caigan muros
por detrás
¡sopresa!;
llenas queden
de igualdad,
a la tarde,
mas tardar,
las mesas.
Para el alba
hecha esté
la revolución,
y mi cama.
jueves, 11 de agosto de 2011
Interpretación y guerra (inventando el paragüas).
Inmunerables quizá son los filósofos, críticos literarios y personas del día a dia que afirman que no hay una sola “verdad” en la interpretación de un texto, obra de arte, etc. sino que son múltiples; cada época elabora una visión, cada subjetividad da una interpretación del texto y por decirlo así, lo transforma. Ahora bien, la pregunta que surge inevitablemente es cuál es la motivación para esas múltiples verdades, si es un placer estético por lo diverso o si todas las posiciones pujan y luchan por establecerse como “la” verdadera interpretación del texto. Este es un tema que trasciende lo artístico y tiene remembranzas filosóficas antiguas (sofistica) y del siglo XIX (Nietzche). Si cada múltiple interpretación tiende a instalarse, puja y lucha para lograr ser “la verdad” tienen que ocurrir primero algunas condiciones: la conciencia por parte de la interpretación o del sujeto interpretador acerca de que, como él, hay otros que están luchando, o sea, la conciencia del campo de combate; eso por un lado, y por otro, en nivel anterior, la conciencia de que entonces nunca lograrán ser la verdadera interpretación, aquella que trasciende tiempos y espacios, aquella acerca de la cuál nadie puede dudar, sino que está instalada como a la manera de un cuerpo revolucionario que toma el poder y tiene que, de ahí en más, defenderse con la violencia, de que las demás interpretaciones no usurpen su lugar, no la destronen, no la derroquen. En suma, los presupuestos son la conciencia de lo temporal histórico y la ausencia de sustancia pero, por otro lado, un actuar que implique una creencia “como si” se podría, paradójicamente, llegar a instalar una interpretación en el ámbito de la sustancia, de lo necesario, lo atemporal, lo objetivo, lo indubitable por sí mismo.
De este aspecto político de la interpretación se desprenden otras cosas, a saber: la cortesía, el saludo ¿es necesario?, digo, afirmar que “para nosotros, el Quijote habla de esto” significa instalar una interpretación, establecerla. Si el reconocimiento de la multiplicidad de interpretaciones sería solo un juego esteta o placentero como comer ostras o tomar whisky mientras se discurre acerca de diferentes opiniones y preferencias sobre jugadores de futbol, el “para nosotros” o “para mí” tiene un significado: acota el campo, dice sin decir, viendo obviamente el contexto (entre amigos, botella de whisky o cazuela de quesos sobre la mesa), que se reconoce la multiplicidad de interpretaciones, se reconoce que no hay verdad o que si la hay la sabe Dios y se está reconociendo que esto es un juego para matar el tiempo. No puede ir más allá de eso una postura que reconozca la multiplicidad y que no tenga afanes políticos. Si, en cambio, afirmar la frase “para nosotros, el Quijote habla de esto” en el sentido político anteriormente explicado, el “para nosotros”, el saludo, no agrega nada sino que oculta una toma de posición fuerte: “el quijote habla de ESTO”. ¿Por qué ese ocultamiento? porque hay un marco de racionalidad y cortesía, el próximo paso sería, sin la mediación del “saludo”, la toma de las armas, destruir al otro, al que me intenta imponer su postura y vencer en el ámbito de las “interpretaciones políticas” (por denominarlas de alguna forma).
Esto que parece una pseudo reflexión solo para iniciados, osea, que aparenta o esconde pretenciones políticas , que invoca la cazuela de quesos y el brindis con JB; intenta instalarse, de alguna forma, y hablar acerca de la democracia actual, que funciona con el presupuesto y la conciencia de la multiplicidad de interpretaciones políticas (pongamos voluntades a ser representadas), con la conciencia de lo imposible de la meta a lograr (la sustancialización de la interpretación que se intenta imponer) pero también con la convicción de buscar esa sustancialización “como si” se pudiera lograr. ¿Cómo escapar a esta situación angustiosa de perseguir un objetivo que no se va a lograr? una clave puede estar en un cambio de actitud acerca de ciertos conceptos que están implícitos dentro del debate: el tiempo y consenso, ataque, defensa. ¿De que estamos hablando? simple: quien se sumerge en un combate político democrático debe tener la actitud de priorizar al tiempo ante otros factores, la muerte real del enemigo por caso. El objetivo de eliminar al enemigo siempre está, en una mundo pre racional, pre democrático donde se instalan combates, donde no hay saludo, no se oculta la intención sino que se dice “p”, el paso siguiente a la afirmación de “p” es el puñal en el pecho del rival, el que afirma “no p”, totalmente de frente. En una disputa en ámbitos democráticos, la violencia súbita es reemplazada por el tiempo, el debate se prolonga, va convenciendo y generando consensos hasta que se logra la mayoría transitoria que eleva a esa interpretación al trono de esta especie de verdad con minúsculas. No se mata a nadie; se lo vence y se lo deja con vida. Esto nos lleva a los otros conceptos, el ataque, que ya vimos, es un ataque temporal, “de costado” para oponerlo al frontal ataque pre democrático. Quizás sea más importante la confianza en la defensa de la interpretación para su perduración como “verdad”; esta defensa implica un sinfín de estrategias, tácticas, etc. que apuntan a una continuación del consenso conseguido en la etapa de ataque, aunque, también se sabe, en última instancia será superado. En suma, quien no pueda disfrutar y ser feliz con esta conciencia de lo efímero, con esta verdad minusculizada, estos embates de costado y esta ausencia de muerte física; no está preparado ni apto para meterse en un debate político racional. Y quien no esté dispuesto, debe callar.
domingo, 7 de agosto de 2011
Ser.
-A donde vas hijo?
-A hacer la REVOLUCION pá...
-Andá a hacer tu cama primero y después emparejá el ligustro que está bastante desprolijo.
-Si, pa, como digas.
-A hacer la REVOLUCION pá...
-Andá a hacer tu cama primero y después emparejá el ligustro que está bastante desprolijo.
-Si, pa, como digas.
viernes, 22 de julio de 2011
Lost; lógica peronista para recién llegados.
-¿Hace cuanto que están en esta isla Jack?
-Unos 50 días.
-Ohh, eso hace masomenos unos 2 meses. Te recuerdo, Jack,esta no es tu isla, esta es nuestra isla y si estan vivos es porque nosotros hemos decidido que sigan con vida.
-Unos 50 días.
-Ohh, eso hace masomenos unos 2 meses. Te recuerdo, Jack,esta no es tu isla, esta es nuestra isla y si estan vivos es porque nosotros hemos decidido que sigan con vida.
jueves, 30 de junio de 2011
¿Mutando?
Mutando;
convirtiéndome en otro
para seguir siendo.
¿Cuanto de mi quedará en el trayecto,
cuanto de los cielos y las estrellas y
los alfajores que he comido,
se mantendrá ajeno al proceso
de destrucción y nacimiento?
Como duele eso:
nacer de nuevo;
lo que hacen los sobrevivientes,
los naufragos del si mismo,
a ritmo periódico.
No el inocente e inconciente
primer vistazo al mundo,
Ese no duele
o no se siente
a la manera en que
nos enseñan a sentir el dolor.
Terrible signo que encanta suicidas: el mundo aparece
con un llanto que
después olvidamos.
Nacer de nuevo
dentro de un cuerpo ya nacido,
de eso hablo.
Hacerlo,
sin mirar con desprecio
ni echar culpas al entorno.
Recojo el guante:
el trono es mio
y yo el rey
o el mendigo,
y rey por lo hecho
por mi mano
o mendigo,
por lo omitido.
Enfrentando la certeza y el axioma:
“el horizonte es
incertidumbre”,
y escogiendo la senda del desierto
y el caos,
como un desafio.
Simil la polilla
(¿a que aventurar mariposas?
¿para que soñar tan alto en la hora del comienzo?)
siendo, tabula rarus,
a pesar suyo,
dentro de la cueva.
lunes, 27 de junio de 2011
La presencia y la gambeta realmente existente (acerca de la muerte)
"El volante creativo del elenco local
se quedó sin ideas después de que salió el 5 rival,
como si necesitara de la presión de este para funcionar."
Periodista deportivo anónimo.
Hagamos un acto de fatiga y no citemos a nadie; hablemos de la muerte, exactamente hablemos acerca de pensar la muerte sin citar a ninguno de los miles de filósofos que han hablado del tema. Hablemos y pensemos desde nosotros (¿cuanto de lo que pensamos no es sino lo que leimos?) sin tirar Nombres de autoridades. Pensemos. ¿Qué es la muerte? es el fin de todo, la absoluta nada, la terminación de todas las posibilidades, aquella oscuridad que nos atrae inevitablemente hacia ella como un gigantezco y universal imán. Nos atrae no como manifestación de un deseo nuestro, de una finalidad objetiva a la que aspiramos con interés personal; la muerte es una presencia que se parece, poéticamente, a un motor inmóvil hacia el que vamos. Es una presencia inevitable en cada acto, que tiene la particularidad de ser la presencia de la ausencia total. La muerte es eso: ausencia total que se hace presente en los actos de la vida, en los actos de su antítesis. Todos buscamos escapar de la muerte con las diversas actividades. Buscamos separar esa presente ausencia de los enunciados que emitimos. Con el enunciado y la correspondiente ejecución del mismo, “jugar un partido de futbol”, buscamos separar el componente invisible “muerte” que acecha al final del partido, cuando en la ducha del vestuarios los efluvios de la victoria comienzan a evaporarse. Lo mismo con “voy a a escribir una poesía”, se busca separar de dicho enunciado el ingrediente que nos da pavor; sabemos que algún día no veremos más este lápiz ni este papel, ni el objeto de la poesía, ni la cara de los rivales, ni podremos nombrar el nombre del compañero al que le estamos pasando la pelota. Eso subyace en cada acto. Lo que no percatamos es que tal vez eso que queremos separar es lo que da sentido al acto que busca como una navaja extirpar. La muerte da sentido al picado y a la poesía. Un sentido que se vuelve confuso al poder ver-lo en su profundidad. Ver-lo es detectarlo específicamente como encontramos el laurel en el guiso recién cocinado. Hay formas de escapar, sin embargo. Una herencia, una institución que sobrepase a sus integrantes, un libro, un gol recordado…Los antiguos se unían en pequeñas comunidades donde el presente se confundía con el pasado y el futuro. Los ancianos eran el símbolo del pasado, presentificado , inmortal y marcando el camino, el presente era encarnado en los adultos y el futuro en los jóvenes. Todos solo erán imágenes de algo superior a ellos: la comunidad, el clan. Esa es otra forma de gambetear la muerte y la heredamos los modernos y posmodernos (secularizada) en herencias y testamentos. Que pueden ser enfocados como la presentificación del que se fue, la inmortalidad misma. Después de todo, la idea de la eternización carnal no seduce mucho: saber que los amigos se van y uno queda no es algo que seduzca, al menos desde los ojos del mortal que somos. Inclinados entonces por la menor y prosaica opción de inmortalizarse en algún gol, algún libro, alguna canción, salimos al ámbito de lo público, donde se juega el manto que da la eternidad y no el simple y personal recuerdo.
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