martes, 30 de agosto de 2011

Décimas Metafisicas.

Para que sepas que canto
pongo la garganta urgente
el viento y el sol de frente,
van quemando todo espanto.
Quiero que sepas que lo hago
templando animo y alma;
pa´gambetearle la chanza
al destino socarrón
y encarándolo aquí estoy,
la estrofa es como mi lanza.

Mi voz es liquido y aire,
si no se ataja en canción
se me transforma en vapor,
ya no se para el derrame.
Es por eso que, con hambre,
temprano largo los versos
sabiendo que si hay silencio,
me espera bajo las tablas
la enviada de la nada
con un pasaje al infierno.

Buscaba un rostro en la reja,
el hecho no cotidiano,
sueños de dioses callados
que me hablan y no se aquejan;
los hilos que me manejan,
me son velados, neblina,
mas los busco tras la herida
causada en el mañanero
despertar  y voy de nuevo,
multiplicando agonías.

La décima fue intuida
por otra voz que rastreó,
que hay un asfalto mejor
que el pisado en cada huida.
La serie no se termina
cuando se ofrenda la flor,
o acaso solo sea yo
el que calibra la mira,
y no haya más que esta vida,
para el verso y pa´el temor.

O acaso solo sea yo
el que calibra la mira,
y no haya más que esta vida,
para el verso y pa´el temor.

viernes, 12 de agosto de 2011

Poder o Indignación (acerca de las primarias)

                      Estabamos en clase; entró un grupo de militantes del MAS a hablarnos de la proscripción que significa para ellos las elecciones Primarias Obligatorias del domingo 14 de agosto, yo en lo particular venía cansado de esos argumentos; en otra materia, el día anterior,  militantes del Partido Obrero esgrimieron lo mismo. Se ve que mi cansancio no era el único: varios compañeros salieron a rebatir esa falacia; hablar de proscripción con esa ligereza es, paradojicamente, bastante pesado o a lo sumo acusa un desconocimiento de la historia imperdonable en un partido y/o militantes que pugnan y aspiran por hacerse con el poder. Proscripto estuvo el peronismo después del 55, cuyos militantes no solo no podían presentar listas sino que no podían nombrar a Perón, su lider, con el riesgo real de carcel y la vida en algunos casos. En fin, los argumentos que esgrimieron mis compañeros de ese teórico para refutar a los del MAS eran irónicos y lógicos: "es como que te ganen 5 a 0 y le eches la culpa al rival", "si no conseguiste el 1,5 por ciento del padrón en 30 años me parece que la culpa es de ustedes, hay algo que están haciendo mal", "¿pretenden ser gobierno, representar voluntades con menos de 400000 votos? es la Nación, no una fotocopiadora", etc. Una de las militantes, roja de bronca, embrollada en la discusión y avasallada ya por los argumentos, intentaba defensas: "yo no puedo elegir a mi candidato a presidente en octubre, no me dejan, estamos apoyando a otro candidato porque no me dejan elegir al mío, me parece que eso es un derecho inalienable de la democracia". Que curioso, los partidos que buscan como objetivo máximo destruir el sistema, exigen y claman por una manera de entender la democracia muy liberal, pero ni siquiera liberal "alla Locke", sino un liberlismo naif, pre-alfonsinista diría, entendiendo el cuarto oscuro como un kiosko donde uno compra lo que quiere y se va tranquilo para su casa pensando "ahh la democracia". La ceguera es tal que no ven o  quieren ver que, justamente en ese "estamos apoyando a otro candidato para presidente" está el quid de la cuestión que los puede llevar a ser una opción de poder en algún momento. Esto es, la primaria OBLIGA a los pretendientes a llegar a la elección general, a generar consensos, unirse con partidos afines, trabajar en el barro del día a dia, limar asperezas, dejar egos de lado, tragar sapos y contradicciones, elaborar un plan mínimo y uno máximo, salir de la facultad, afiliar, etc. En suma, obliga a SER una opción REAL de poder y de representar voluntades en el PUEBLO o a morir en el limbo de los suspiros (¿novenos circulo del Infierno?).
                La Primaria Obligatoria les da la chance de que de acá a un tiempo puedan ser opción fuerte y palpable; en cambio, el liberalismo de TeleFé que ellos piden era una chanza, aparenta democracia griega pero los deja muertos para el PODER, no los compele a dejar de lado el mal que aqueja a todo Marxista que se precie: su egocentrismo. ¿Un consejo para militantes maximalistas angustiados e indignados? cambien la filmoteca; vayan al puesto del que vende DVDs grabados y compren la serie completa de "El Padrino"; tendrán ahí un manual más preciso que los apuntes de  "Historia Social General "C" acerca de los pasos a seguir. Recuerden: estamos hablando de PODER, no de fotocopiadoras ni de centros de estudiantes.

Conspiremos.


Conspiremos,
a capucha,
en una esquina,
con faroles
mínimos.
Disfrazemos
intenciones
con sonrisas,
objetivos
ocultos.
Para el alba,
hecha esté
la revolución,
y mi cama.
O en la tarde,
mas tardar,
caigan muros
por detrás
¡sopresa!;
llenas queden
de igualdad,
a la tarde,
mas tardar,
las mesas.
Para el alba
hecha esté
la revolución,
y mi cama.

jueves, 11 de agosto de 2011

Interpretación y guerra (inventando el paragüas).

                  Inmunerables quizá son los filósofos, críticos literarios y personas del día a dia que afirman que no hay una sola “verdad” en la interpretación de un texto, obra de arte, etc. sino que son múltiples; cada época elabora una visión, cada subjetividad da una interpretación del texto y por decirlo así, lo transforma. Ahora bien, la pregunta que surge inevitablemente es cuál es la motivación para esas múltiples verdades, si es un placer estético por lo diverso o si todas las posiciones pujan y luchan por establecerse como “la” verdadera interpretación del texto. Este es un tema que trasciende lo artístico y  tiene remembranzas filosóficas antiguas (sofistica) y del siglo XIX (Nietzche). Si cada múltiple interpretación tiende a instalarse, puja y lucha para lograr ser “la verdad” tienen que ocurrir primero algunas condiciones: la conciencia por parte de la interpretación o del sujeto interpretador acerca de que, como él, hay otros que están luchando, o sea, la conciencia del campo de combate; eso por un lado, y por otro, en nivel anterior, la conciencia de que entonces nunca lograrán ser la verdadera interpretación, aquella que trasciende tiempos y espacios, aquella acerca de la cuál nadie puede dudar, sino que está instalada como a la manera de un cuerpo revolucionario que toma el poder y tiene que, de ahí en más, defenderse con la violencia, de que las demás interpretaciones no usurpen su lugar, no la destronen, no la derroquen. En suma, los presupuestos son la conciencia de lo temporal histórico y la ausencia de sustancia pero,  por otro lado, un actuar que implique una creencia “como si” se podría, paradójicamente, llegar a instalar una interpretación en el ámbito de la sustancia, de lo necesario, lo atemporal, lo objetivo, lo indubitable por sí mismo. 
                De este  aspecto político de la interpretación se desprenden otras cosas, a saber: la cortesía, el saludo ¿es necesario?, digo, afirmar que “para nosotros, el Quijote habla de esto” significa instalar una interpretación, establecerla. Si el reconocimiento de la multiplicidad de interpretaciones sería solo un juego esteta o placentero como comer ostras o tomar whisky  mientras se discurre acerca de  diferentes opiniones  y preferencias sobre jugadores de futbol, el “para nosotros” o “para mí” tiene un significado: acota el campo, dice sin decir, viendo obviamente el contexto (entre amigos, botella de whisky o cazuela de quesos sobre la mesa), que se reconoce la multiplicidad de interpretaciones, se reconoce que no hay verdad o que si la hay la sabe Dios y se está reconociendo que esto es un juego para matar el tiempo. No puede ir más allá de eso una postura que reconozca la multiplicidad y que no tenga afanes políticos.  Si, en cambio, afirmar la frase “para nosotros, el Quijote habla de esto”  en el sentido político anteriormente explicado, el “para nosotros”, el saludo, no agrega nada sino que oculta una toma de posición fuerte: “el quijote habla de ESTO”. ¿Por qué ese ocultamiento? porque hay un marco de racionalidad y cortesía, el próximo paso sería, sin la mediación del “saludo”, la toma de las armas, destruir al otro, al que me intenta imponer  su postura y vencer en el ámbito de las “interpretaciones políticas” (por denominarlas de alguna forma).
               Esto que parece una pseudo reflexión solo para iniciados, osea, que aparenta o esconde pretenciones políticas , que invoca la cazuela de quesos y el brindis con JB; intenta instalarse, de alguna forma, y hablar acerca de la democracia actual, que funciona con el presupuesto y la conciencia de la multiplicidad de interpretaciones políticas (pongamos voluntades a ser representadas), con la conciencia de lo imposible de la meta a lograr (la sustancialización de la interpretación que se intenta imponer) pero también con la convicción de buscar esa sustancialización “como si” se pudiera lograr. ¿Cómo escapar a esta situación angustiosa de perseguir un objetivo que no se va a lograr? una clave puede estar en un cambio de actitud acerca de ciertos conceptos que están implícitos dentro del debate: el tiempo y consenso, ataque, defensa. ¿De que estamos hablando? simple: quien se sumerge en un combate político democrático debe tener la actitud de priorizar al tiempo ante otros factores, la muerte real del enemigo por caso. El objetivo de eliminar al enemigo siempre está, en una mundo pre racional, pre democrático donde se instalan combates, donde no hay saludo, no se oculta la intención sino que se dice “p”, el paso siguiente a la afirmación de “p” es el puñal en el pecho del rival, el que afirma “no p”, totalmente de frente.  En una disputa en ámbitos democráticos, la violencia súbita es reemplazada por el tiempo, el debate se prolonga, va convenciendo y generando consensos hasta que se logra la mayoría transitoria que eleva a esa interpretación al trono de esta especie de verdad con minúsculas. No se mata a nadie; se lo vence y se lo deja con vida. Esto nos lleva a los otros conceptos, el ataque, que ya vimos, es un ataque temporal, “de costado” para oponerlo al frontal ataque pre democrático. Quizás sea más importante la confianza en la defensa de la interpretación para su perduración como “verdad”; esta defensa implica un sinfín de estrategias, tácticas, etc. que apuntan a una continuación del consenso conseguido en la etapa de ataque, aunque, también se sabe, en última instancia será superado. En suma, quien no pueda disfrutar y ser feliz con esta conciencia de lo efímero, con esta verdad minusculizada, estos embates de costado y esta ausencia de muerte física; no está preparado ni apto para meterse en un debate político racional. Y quien no esté dispuesto, debe callar.

domingo, 7 de agosto de 2011

Ser.

-A donde vas hijo?
-A hacer la REVOLUCION pá...
-Andá a hacer tu cama primero y después emparejá el ligustro que está bastante desprolijo.
-Si, pa, como digas.